Egresado de Univalle fortalece la cooperación científica entre Colombia y México a través del proyecto NANOMAT
La investigación en materiales avanzados trasciende
fronteras cuando el conocimiento se construye de manera colaborativa. Ese es el
caso del ingeniero de materiales Mario Alejandro Millán Franco, egresado
de la Universidad del Valle, quien hoy contribuye al fortalecimiento de la
cooperación científica entre Colombia y México como investigador del proyecto NANOMAT,
una iniciativa liderada por la Universidad del Valle para impulsar el
desarrollo de soluciones innovadoras en energía, agua y sostenibilidad.
Su trabajo, desarrollado en articulación con el Centro
de Excelencia en Nuevos Materiales (CENM) y diferentes institutos de la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fortalece el intercambio de
capacidades científicas, metodologías e infraestructura especializada,
consolidando una red internacional que promueve el desarrollo tecnológico y la
formación de nuevo talento humano.
Esta colaboración hace parte del proyecto NANOMAT
y de la Red NANOMAT, una estrategia que integra investigadores,
estudiantes y grupos de investigación de diferentes instituciones de América
Latina para desarrollar materiales con aplicaciones en sectores estratégicos
como la transición energética, el tratamiento de agua y la sostenibilidad.
Una vocación científica que comenzó en Univalle
La historia del Dr. Mario Alejandro Millán Franco
comenzó en la Escuela de Ingeniería de Materiales de la Universidad del Valle,
donde obtuvo su título profesional en 2016 con un proyecto enfocado en la
fabricación de películas delgadas de superaleaciones base níquel, desarrollado
en colaboración con el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados
(CINVESTAV) de México.
Aquella experiencia marcó el inicio de una trayectoria
académica internacional y despertó su interés por desarrollar investigación en
uno de los países con mayor tradición en ciencia e ingeniería de materiales en
América Latina.
“Decidí hacer mi maestría en México porque es un país
con un fuerte enfoque en la ciencia e ingeniería de materiales, tanto desde la
investigación como desde la industria. Era una excelente oportunidad para
seguir creciendo académicamente”, recuerda el investigador.
Posteriormente cursó la Maestría en Ciencias de la Ingeniería Física en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) y obtuvo el título de Doctor en Ingeniería en el Instituto de Energías Renovables de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En la actualidad, participa como investigador del proyecto NANOMAT y de la Red NANOMAT, fortaleciendo la cooperación científica entre la Universidad del Valle y diferentes institutos de la UNAM.
Para Millán Franco, la Universidad del Valle fue el
lugar donde nació su interés por comprender el comportamiento de los materiales
y su enorme potencial para resolver problemas de la sociedad.
“El programa de Ingeniería de Materiales despertó en
mí la curiosidad por entender cómo funcionan los materiales, cómo se fabrican y
cómo es posible explicar los fenómenos que ocurren tanto en la naturaleza como
en la industria. Esa curiosidad fue el impulso para dedicarme a la
investigación”.
Hoy esa motivación se traduce en una trayectoria
científica enfocada en el desarrollo de materiales avanzados y en la
consolidación de alianzas internacionales que fortalecen la investigación de
frontera.
Investigación con impacto en energía y sostenibilidad
Como parte del proyecto NANOMAT, el investigador
participa en el desarrollo de metodologías para la síntesis, caracterización y
análisis de materiales avanzados, además de identificar nuevas aplicaciones
para materiales que durante años han sido estudiados en la Universidad del
Valle.
Uno de sus principales campos de investigación está
relacionado con el desarrollo de materiales para celdas solares de nueva
generación. Aunque el silicio continúa siendo el material dominante en la
industria fotovoltaica, explica que existen alternativas con un enorme
potencial, como las perovskitas híbridas.
“Las perovskitas híbridas han alcanzado eficiencias
cercanas al 26 % y, cuando se combinan con silicio en celdas tipo tándem,
pueden superar el 30 %. Esto significa producir más energía utilizando una
menor superficie”, explica.
Su investigación también comprende materiales como
calcogenuros y óxidos metálicos semiconductores, entre ellos dióxido de
titanio, óxido de estaño, óxido de níquel y dióxido de silicio, cuyo
comportamiento permite desarrollar dispositivos fotovoltaicos más eficientes y
sostenibles.
El dióxido de titanio representa uno de los ejemplos
más destacados de esta investigación. Tradicionalmente empleado en procesos de
remediación de agua, hoy también se estudia por su potencial para el desarrollo
de tecnologías solares.
“Lo que buscamos es tomar materiales que
históricamente se han investigado en la Universidad del Valle y explorar nuevas
aplicaciones, especialmente en el campo de la energía solar”.
Asimismo, destaca el papel de la nanotecnología en el
diseño de las nuevas generaciones de paneles solares. La incorporación de
puntos cuánticos y otros nanomateriales permite incrementar la eficiencia de
estos dispositivos, mientras que el desarrollo de recubrimientos hidrofóbicos
contribuye a prolongar su vida útil y mantener su rendimiento.
“Los nanomateriales permiten mejorar la eficiencia de
las celdas solares y desarrollar tecnologías más duraderas. Es un campo con un
enorme potencial para la generación de energía”.
Ciencia para responder a los desafíos del territorio
Aunque estas investigaciones se desarrollan en
laboratorios altamente especializados, sus resultados tienen aplicaciones
directas en la vida cotidiana.
En el tratamiento de agua, por ejemplo, trabajar con
materiales a escala nanométrica incrementa considerablemente la superficie de
contacto, mejorando la eliminación de contaminantes y la eficiencia de los
procesos de remediación.
“Cuando reducimos el tamaño de las partículas, aumenta
la superficie de contacto con el agua, lo que permite una remediación mucho más
eficiente. Al final, esto se traduce en bienestar para las personas”.
Las tecnologías fotovoltaicas también representan una oportunidad
para ampliar el acceso a la energía en comunidades rurales que aún no cuentan
con conexión al sistema eléctrico.
“La energía solar puede transformar la vida de las
comunidades apartadas. Permite que las familias tengan acceso a iluminación,
refrigerar alimentos, cargar un computador o un celular y acceder a
oportunidades que muchas veces damos por sentadas en las ciudades”.
La ciencia se fortalece cuando se construye en red
Para el investigador, uno de los principales desafíos
de la ciencia contemporánea consiste en fortalecer la cooperación entre
instituciones, ya que ninguna universidad dispone por sí sola de toda la
infraestructura científica necesaria para afrontar los retos actuales.
En este escenario, la articulación entre la
Universidad del Valle, a través del Centro de Excelencia en Nuevos Materiales
(CENM), y la Universidad Nacional Autónoma de México constituye un ejemplo de
cómo las alianzas internacionales potencian la generación de conocimiento y
aceleran el desarrollo científico.
“Las colaboraciones internacionales amplían nuestras
capacidades para entender los materiales y desarrollar nuevas aplicaciones. Esa
articulación es fundamental para generar conocimiento de frontera”.
A través de investigadores como el Dr. Mario
Alejandro Millán Franco y de iniciativas como NANOMAT, la Universidad del Valle
continúa consolidando una red científica internacional que fortalece la
investigación en materiales avanzados y promueve soluciones innovadoras para
los desafíos de la transición energética, el acceso al agua y el desarrollo
sostenible, reafirmando su compromiso con una ciencia conectada con las
necesidades del país y con los grandes retos globales.


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